Patrimonio

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El más antiguo de los dólmenes del Pirineo, la preciosa Iglesia gótica de Sinués, los orígenes de Aragón en los restos de la ermita donde se educó Alfonso I el batallador, son parte del patrimonio que nos ofrece el valle. El núcleo de Aísa destaca por el excelente estado de conservación de buena parte de sus casas y por las esmeradas rehabilitaciones realizadas, que han logrado mantenerse fieles al inconfundible estilo de la arquitectura popular de montaña.

  • AÍSA
    Iglesia Parroquial de la Asunción s.XVIII


    La iglesia actual, construida en sillarejo, es del siglo XVIII aunque en su exterior conserva un testimonio de una construcción precedente: un pequeño muro en el ala Sur con un contrafuerte adosado.
    Presenta planta de cruz latina con una única nave, capillas entre los contrafuertes y crucero no acusado al exterior con testero recto y coro alto a los pies. En el lado Sur, junto a la cabecera, se adosa la sacristía y sobre ella se alza la torre campanario. El crucero se cubre con cimborrio octogonal. En la parte meridional, en la zona de los pies, se abre una portada de pequeñas dimensiones cobijada por un pequeño pórtico.
    La nave se cubre con bóveda de cañón con lunetos y sobre el crucero hay un cimborrio octogonal que se articula al interior mediante ocho gajos curvos separados por nervios que descansan en ménsulas con decoración vegetal, (en un esquema que se reproduce en la parroquial de Santa Engracia de Jaca). Las capillas laterales se cubren con bóveda de cañón.
    Todos los retablos del interior se realizan en la segunda mitad del siglo XVIII y muestran las distintas tipologías presentes en la retablística aragonesa de la época, siempre con una modesta calidad. El más estimable es el retablo que preside el presbiterio. Está dedicado a la Virgen de la Asunción y se compone de banco, cuerpo y ático.
    Los retablos del crucero muestran una organización similar, con un cuerpo dividido en tres calles y un ático. El del lado Sur está dedicado a santas mártires. El retablo del lado Norte está organizado mediante estípites y adornos de hojarasca y está presidido por una imagen de San Francisco de Asís rodeado por las de San Antonio de Padua y San Francisco Javier.
    El retablo de la Virgen del Rosario muestra una estructura en tríptico sin ningún tipo de articulación arquitectónica, ocupando la decoración toda la superficie disponible. En el centro se halla la imagen de la titular flanqueada por las de Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Siena.
    Por último, destacar el retablo de la Piedad donde se combinan columnas abalaustradas con estípites.

  • SINUÉS
    Arquitectura religiosa


    La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol es una notable fábrica de cantería (poco usual en la zona) levantada a finales del siglo XV-comienzos del XVI y uno de los escasos templos góticos de la comarca. Consta de una nave con capillas laterales y ábside poligonal, con sacristía adosada. Se cubre con bóvedas de crucería estrellada y a los pies se levanta un coro alto con el antepecho tallado con motivos renacentistas que comunica con la torre-campanario. El repertorio formal del gótico tardío se concentra en la portada, de complicada decoración flamígera, en la que dos esbeltos pináculos enmarcan un aguzado arco conopial que cobija una imagen de la Virgen, disposición inspirada en la embocadura de la capilla de la Santa Cruz de la catedral de Jaca y que repite la portada de la iglesia de Larués.
    Las ermitas están dedicadas a San Miguel, en el cementerio, y San Andrés, en el monte homónimo, a la que se solía ir en romería.

    Arquitectura popular
    Atractivo conjunto urbano de bien cuidada arquitectura tradicional, en perfecta armonía con el entorno natural. Apiñado en lo alto, las casas unifamiliares configuran calles y plazas que se acomodan a las irregularidades del relieve, distribuidas en los barrios Alto y Bajo y del Fondón, donde estuvo la fuente. El sabor pirenaico lo dan los oscuros muros de piedra (sillarejo y mampostería), que contrastan con el blanco encalado de los vanos pétreos, los tejados de losa y las monumentales chimeneas troncocónicas, con decorativas bocanas y espantabrujas (Casa Chuané, Casa Mingo, Casa de Juan Domingo). Abundan las portadas en arco dovelado, que alternan con otras dinteladas, talladas con la típica muesca de reminiscencias góticas que se repite en algunas diminutas y encantadoras ventanas. De interés son Casa Lorén, Casa Maño o del Herrero, Casa Gan, Casa Catalán, Casa Martes, Casa Coarasa, Casa Lucas, Casa Nastasio, Casa Rosa, Casa Molinero, Casa Aurora o Casa del maestro, y además hay magníficos ejemplos de bordas.

  • ESPOSA
    Arquitectura religiosa

    La iglesia parroquial de San Bartolomé puede datarse en el siglo XVII. Construida en pequeño sillarejo y mampostería, consta de una sola nave con capillas laterales poco profundas cubierta por bóvedas de cañón con lunetos. Al exterior conforma un bloque cúbico de aspecto muy hermético, del que apenas sobresale en la cabecera un ábside, que no llega siquiera al semicírculo, la robusta torre y un pequeño atrio con pavimento de cantos rodados y sobria portada en arco rebajado dovelado. En el interior llama la atención la disposición sobre las capillas de estrechos espacios que abren a la nave a modo de tribuna, que comunica a su vez con el coro alto a los pies. Los retablos son barrocos, de los siglos XVII y XVIII, obra de mazoneros y escultores locales, con alguna bonita talla en madera de la Virgen y de la Virgen del Rosario. El retablo mayor es de gusto rococó y forma de cascarón, adaptado al ábside. Todavía se conserva alguna sepultura en el suelo y restos del empedrado original.


    Arquitectura popular
    Conjunto urbano bien cuidado compuesto por un reducido número de casas exentas asentadas en zona llana, construidas con la piedra oscura de la zona (mampostería y pequeño sillarejo) y con tejados de fuerte inclinación, algunos todavía cubiertos con la losa tradicional, aunque en muchos ha desaparecido la chimenea troncocónica. Los vanos son escasos y de exiguo tamaño, con dintel de viga de madera o enmarcados por bloques y sillares de piedra, con la habitual muesca labrada de reminiscencias góticas. De madera aún se puede ver alguna contraventana, con su ventanuco en una de las hojas, y restos de antiguos antepechos de balaustres en los balcones. De interés son Casa Sabina, Casa Lorén, Casa Viñas, Casa Tejedor, Casa Joaquín y Casa Miguela, pero también las bordas y graneros, algunos transformados en vivienda, y la pequeña herrería, con su fuelle y su ya casi hundida cubierta de losas.

  • CANDANCHÚ
    Hospital de Santa Cristina


    Para acoger a los peregrinos y aliviarles de las penalidades del viaje se fundó, a fines del siglo XI, el hospital de Santa Cristina, a los pies del Somport. Pronto cobró fama por toda la Cristiandad y fue considerado “unum tribus mundi”, uno de los tres hospitales más insignes, junto con los de Jerusalén y Gran San Bernardo.
    Construido a 1.550 m de altitud, y regido por una comunidad de canónigos agustinianos, el hospital de Santa Cristina formaba un conjunto de edificaciones en torno a una iglesia románica, de la que se conservan la planta y la cripta.
    Tras las guerras de Religión que asolaron el vecino principado del Bearne, a mediados del s. XVI, y de su traspaso a la orden de los dominicos, a principios del s. XVII, el hospital de Santa Cristina atravesó una profunda crisis. En 1707, en medio de las turbulencias de la Guerra de Sucesión, el hospital sufrió un incendio devastador del que renació transformado en simple venta o mesón al servicio de los viajeros. Finalmente, en una represalia del ejército francés ocurrida el 27 de octubre de 1808, se consumó la destrucción de tan emblemático monumento.
    Olvidadas desde entonces, sus extensas ruinas vienen siendo objeto de excavación arqueológica y consolidación, promovidas por el Gobierno de Aragón, a partir de 1987.


    Castillo de Candanchú

    En el estrecho desfiladero que abre el río Aragón entre el Tobazo y Larraca, sobre un peñón aislado de 1.565 m de altitud, se construyó en el siglo XIII el castillo de Candanchú con fines defensivos y de percepción de impuestos aduaneros. Al cargo de un alcaide nombrado por el rey aragonés, su función pervivió hasta bien entrado el siglo XVI.
    Desconocido de muchos, pese a su importancia histórica y lo evidente de sus restos, conserva la integridad de su planta y el alzado de su muralla occidental.

Ayuntamiento de Aísa - Pl. Ramón y Cajal, 2 - 22860 AÍSA
Tel. 974 364 679 
 e-mail: aytoaisa@aytoaisa.com


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  • Diputación de Huesca

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